Entre pitos y flautas

Entre pitos y flautas

Se me ha ocurrido la idea de crear un buzón de quejas, con el nombre de “@pitada”. Que no llega usted a final de mes, un silbato y a correr. Que su hijo se cuelga del ordenador y no da palo al agua, otro pito y punto. Que su marido no funciona en la cama, ya sabe, de colores. Que está harto de su suegra, una buena pitada y listo. Que le molesta el vecino, un dos por uno, y así hasta conseguir que nuestras vidas se conviertan en una mercadería presuntamente democrátic@ de pitos y flautas. No sé quién se llevó el beneficio de regalar tantos contra el himno de España, pero además de forrarse, no ha dado la cara. Personalmente, me quedo con las flautas.

¿ Y ahora qué ?

¿ Y ahora qué ?

Cantó el pueblo y lo hizo a coro. Nada de bipartidismos. Ya no dependemos de dos, sino mínimo de cuatro. Dicen que este nuevo tiempo político suena a cambio,  pero me pregunto cómo soplarán esos vientos, que presumen de frescos y renovados, cuando para llegar a donde han llegado, han tenido que quitarse de en medio a los únicos partidos que no han sido tachados de corruptos. La reencarnación de Elena de Troya utilizó su cola de caballo para cargarse a una izquierda que no estaba unida. Y del otro lado, un nuevo líder carismático dio en la diana del talón de una rosa, a la que muchos de los suyos traicionaron. No suena bien el tema, aunque lo parezca. No todos tenemos un oído perfecto. No todos distinguen a los desafinados, ni vislumbran los frutos de conspiraciones que pueden llevarnos a un probable descalabro. Entiendo que la irrupción de savia aparentemente genuina y nueva alborote a la ciudadanía, pero los que somos sabuesos, distinguimos los rastreos falsos de los verdaderos, y aquí huele a muerto. De momento son dos los cadáveres. Se los han cepillado de golpe del panorama político español. Con la muerte anunciada de UPyD y con la inesperada de IU, se acabaron las querellas judiciales contra la corrupción en los juzgados y lamentándolo mucho también se acabaron los tiempos revolucionarios. Los nuevos residentes se han cargado a dos partidos coherentes con sus ideas y consecuentes con sus programas; se han cargado a los únicos que denunciaban por activa y por pasiva la corrupción y la deshonra de tantos banqueros y expolíticos. Los populares, castigados. Ya suenan tiempos de cambio y dicen que de pactos, pero para mi que no suenan afinados.

Una jornada de reflexión

Una jornada de reflexión

No recuerdo una jornada de reflexión tan importante desde que viví la transición democrática en plena edad de la inocencia. Cuarenta años más tarde, solo pienso en una sociedad española, lo suficientemente madura como para seguir conviviendo en paz. Hay una manera de continuar avanzando en la construcción de un país próspero y libre, y es juntos y en armonía. Unamos nuestras diferencias y exiliemos de una vez todo residuo de codicia, egoísmo, y lucha de poderes en este país, que es único y diferente, y lo es de todos y para todos, con un nombre precioso, que no debería darnos, ni vergüenza, ni miedo. Tiene seis letras maravillosas y se llama España, con ” ñ”.