¿Necesita España un psicólogo?

¿Necesita España un psicólogo?

Me gustaría comentar las últimas declaraciones de Antonio Banderas sobre el estado de nuestra nación, porque me parece que ha dado en el clavo. No me voy a centrar en la opinión del actor de que la crisis económica ha llevado a España al populismo, sino en la de que “España lo que necesita no es un Presidente sino un psicólogo que nos diga que somos mejores de lo que creemos” y en su comparación magistral de nuestra Constitución con “Hamlet”, una obra maestra en sí misma, pero que si la interpretan malos actores ” no hay quien la aguante”.

Si añadiéramos la baja autoestima a la consabida envidia como males endémicos de los españoles, no nos quedaría otra que cerrar el chiringuito y dar de baja un proyecto común que costó “sangre, sudor y lágrimas” en nuestra historia y que tiene una andadura de más de quinientos años, pero no creernos lo que somos, ni tener motivación suficiente para seguir construyendo juntos sí que está empezando a calar en nuestro ADN.

No puedo afirmar que el pesimismo de la Generación del 98 se fuera alguna vez, salvo aparentemente durante la Transición del 75, pasando por la Declaración de la Constitución del 78 y con  el subidón de energía colectiva que nos brindaron los Juegos Olímpicos del 92 de Barcelona, para poco a poco ir bajando de la montaña rusa de los 90 con la burbuja inmobiliaria desinflándose en los 2000,  el crack de 2008, vuelta a subir con la Eurocopa y el Mundial del Fútbol en estos últimos años y de nuevo con él a cuestas.

Esta tendencia de moda sostenida por los medios de comunicación y los que malquieren a España y a los españoles, esta pretensión interesada de querer destruir todo lo construido y pensar que lo que viene de nuevas es lo mejor no nos está llevando a ningún sitio, excepto a perder el sentido colectivo de unidad y fuerza.

Quizás nuestro reto sea aumentar la consciencia de sentirnos orgullosos de nuestros patrimonios histórico y cultural que muchos países quisieran, a la par que discernir lo que hacer con él como herencia de todos los españoles para acabar con la creencia de que dividir trae beneficios. Con respecto a la Constitución de 1978, comulgo con Banderas en que se hizo un buen trabajo y quizás lo que urge cambiar es nuestra mirada y nuestro absoluto desconocimiento de su contenido así como la falta de voluntad de cumplir con ella de principio a fin.

Camino de unas nuevas elecciones generales, a lo mejor nos vendría bien tirar de psicólogo para aprender a respetarnos los unos a los otros, a saber convivir con nuestras virtudes y defectos, a pactar con lo diferente y a querernos tal y como somos, unos CAMPEONES.

Decidamos SER o NO SER, pero basta ya de dudas.