El arte del bluffing y cómo ganar la partida…

El arte del bluffing y cómo ganar la partida…

 

Estos días se nos ha transmitido a los españoles por vía parlamentaria una partida de póker en la que al parecer no ha habido un claro vencedor. Cuatro jugadores se disputaban el gobierno de un reino, resultando curioso ver cómo nadie se daba por perdido, ni vencido.

En la primera jugada, el PP no quiso apostar. No contaba con ningún apoyo, aunque su mano de cartas sigue siendo la de mayor puntuación.  En el siguiente turno, PSOE y C’s lo han hecho, pero sin éxito. El cuarto jugador en ciernes, Podemos y sus confluencias, hace guiños continuamente al PSOE. Quiere, pero no puede, mientras el resto contempla la partida.

Me pregunto cómo terminará este juego, nada simple, y menos aún inocente, en el que el partido que ha obtenido un mayor número de votos en las últimas elecciones generales se enfrenta en solitario a los demás. El Presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy, definió este juego como un “bluff”, o lo que es lo mismo, un engaño o farol.

Algunos están con el dicho de: “Si no puedes vencerlos, únete a ellos”, otros con el de: “Si no los puedes vencer, bluféales”. Mientras tanto, seguimos sin gobierno y sin rumbo fijo, aunque no a la deriva. Menos mal que los presupuestos de 2016 fueron aprobados por el gobierno de Rajoy en la anterior legislatura, si no estaríamos sumidos ya en el caos.

Como ciudadana de a pie e inexperta en el arte del “bluffing”, intuyo que esta estrategia forma parte de la vida política, pero me parece una acción deshonesta y cobarde, además de una tomadura de pelo. No sé si los líderes políticos con sus aparatos de partido pretenden llegar al poder a cualquier precio, pero no se han percatado de que los españoles somos buenos, pero no tontos.

Nos han intentado vender este paripé con la idea de una “Segunda Transición”, blufeada. El abrazo a lo Genovés entre Sánchez y Rivera no ha surtido efecto. Ya tuvimos una que fue auténtica, donde los representantes ni hacían guiños, ni mucho menos blufeaban. Ahora sólo queda por ver si el de Iglesias a Sánchez terminará en boda,  con este último evidenciando su deslealtad a Rivera, o en dos meses aquí paz y después gloria.

 El texto de la foto de la portada de N.R. Kudelis dice así:

“Si no puedes vencerles, engáñales”

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Hemiciclo de colores

Hemiciclo de colores

Emulando a Hemingway y el título de su novela sobre París, la Carrera de San Jerónimo era una fiesta. La XI sesión constitutiva del Congreso de los Diputados de España será recordada por la ruptura de moldes. La Cámara Baja de las Cortes Generales cuenta  con 212 diputados nuevos de los 350 que la componen, junto con una mayor representatividad de mujeres; han entrado desempleados, más  jóvenes y universitarios, aunque pocos o ningún obrero, también nuevos grupos parlamentarios, y lo crucial, ha habido consenso en la elección de un Presidente de la Asamblea, que por primera vez en nuestra democracia no pertenece al partido mayoritario, Patxi López (PSOE), y cuyas declaraciones no dan lugar a dudas sobre su confianza en presidirlas durante toda la legislatura.

Al hemiciclo, algunas de sus señorías han llegado en bici, otros con banda sonora, los ha habido sin traje, ni corbata, con rastas, alguno con coleta, y una diputada hasta con su bebé a cuestas. Los que han llegado tarde se han encontrado sin asientos, y los más novatos han utilizado sus escaños de guardarroperos. Un diputado ha sido relegado al gallinero por imputación, y un par de los antiguos han cambiado de siglas y hasta de banquillo. Las promesas y juramentos se han alargado más del tiempo necesario. A la fórmula habitual de sí prometo o juro se han unido diversas manifestaciones de lenguas y hasta la de signos. Lo dicho, el Congreso en pleno espectáculo.

Superados el primer pacto y el surrealismo de la puesta en escena de Podemos, Rajoy (PP) está seguro de que podrá formar gobierno, y yo añado, si le dejan. Rivera (C’s) se ha estrenado después de haber hecho virguerías en los días previos, para que los unos y los otros cedieran. Iglesias (Podemos) se ha resistido y se ha parapetado en su idea de que o le conceden conformar cuatro grupos parlamentarios o con él que no cuenten. Sánchez (PSOE) sueña con llegar a ser presidente a toda costa, mientras Artur Mas renunciaba en un lugar del Mediterráneo a su escaño de la Generalitat, para desaparecer en esta ocasión por los dos costados, no se sabe si para siempre.

Mientras tanto, la Cámara Alta, la del Senado, se ha constituido con mayoría absoluta del Partido Popular, sin pena, ni gloria. Aunque algunos parlamentarios propugnan hacerla desaparecer, en esta legislatura va a cobrar un protagonismo especial, dado que toda ley o su modificación deben pasar por su tamiz, por lo que auguro larga vida al Senado.

Tras la tensión de la investidura de Carles Puigdemont como nuevo Presidente de la Generalitat de Cataluña el pasado martes, este 13 de enero nos ha brindado un miércoles relajado, siendo testigos de cómo la casa parlamentaria de todos los españoles era un hemiciclo de colores y lleno de jolgorio. Los del círculo de Podemos estaban disfrutando, mientras que a los de siempre se les notaba sorprendidos e incómodos. Un poco de juventud y alegría no nos va a venir mal, y lo diverso nos puede deparar gratas sorpresas, o no.

Los tiempos siguen cambiando. Evolucionar en conjunto y de un modo democrático nos honra. Aceptar que hay que dar paso a nuevas ideas, rituales, y nuevos ropajes, también, aunque todo esto no implica que haya que renunciar a lo mejor de nosotros mismos con respeto, tolerancia y educación, sino que más bien nos compromete a trabajar desde hoy para intentar sanar a España de una crisis vital sin precedentes y poder reconvertirla en una nación unida y fuerte.

En múltiples ocasiones históricas han prevalecido nuestras confrontaciones frente a la unidad nacional, avocándonos a nuestra propia destrucción, en beneficio de otras, como Francia, Alemania, Inglaterra, e incluso los Estados Unidos de América, que supieron aprovechar esos momentos históricos llenos de debilidad nuestra para trasladarnos a los infiernos, tal y como ocurrió con el Desastre del 98 y posteriormente con la Guerra Civil del 36.

No soy adivina, ni lo pretendo. No alcanzo a vislumbrar si nuestro Estado se convertirá en uno federal, si continuará  igual, al amparo de la Constitución de 1978, con sus 17 Comunidades Autónomas, o si al final se cumplirán los sueños independentistas de unos cuantos. La denominada Transición Española la pasamos con Matrícula de Honor en 1978 y  quizás esta Nueva Era Multicolor nos brinde una nueva oportunidad de mejorar nuestro sistema político sumando fuerzas y no restando.

¿Qué será, será?…

 

 

Uno para todos y todos para uno, para salvar de una crisis profunda a España tras el 20D.

Uno para todos y todos para uno, para salvar de una crisis profunda a España tras el 20D.

Uno de los libros que recomendaría a los líderes de los cuatro partidos políticos que han obtenido mayor representación parlamentaria en el Congreso, tras las  elecciones generales del 20 de diciembre de 2015, es el de “Los tres mosqueteros”, de Alejandro Dumas.

La historia de un gascón llamado D’Artagnan, que quiere convertirse en mosquetero, y sus aventuras con tres de la Compañía de los Mosqueteros del Rey de Francia, Athos, Porthos y Aramis, puede servirles de ejemplo, no sólo de valentía e inteligencia, sino de lealtad y camaradería, en beneficio de los intereses de un reino.

Salvando las distancias y las posibles comparaciones entre los personajes ficticios y los reales, sería muy positivo que Rajoy, Sánchez, Iglesias y Rivera fueran capaces de unir sus fuerzas pensando en la estabilidad  del presente y futuro de nuestro país, para evitar que los españoles no suframos más en las postrimerías de una crisis que podría no cesar, a causa de desavenencias y de la presunta falta de capacidad política de todos los líderes para llegar a acuerdos.

El dilema está entre apostar por la unión y la fuerza “a lo mosquetero” para seguir avanzando juntos o por el sacrificio inútil, como les ocurría a los gladiadores romanos con el “Ave Caesar, morituri te salutant” (Ave, César, los que van a morir, te saludan).

Si en verdad los líderes del PP, PSOE, Podemos y Ciudadanos pensaran que lo urgente y lo importante son la salvaguarda y el bienestar de nuestra nación, deberían gritar al unísono y cuanto antes: “Uno para todos y todos para uno”.

No es tan difícil, ni complejo. Sólo hay que cambiar los egos políticos por el compromiso de servir honestamente a la ciudadanía, en nombre de todos y para cada uno de los que conformamos España.

Una jornada de reflexión

Una jornada de reflexión

No recuerdo una jornada de reflexión tan importante desde que viví la transición democrática en plena edad de la inocencia. Cuarenta años más tarde, solo pienso en una sociedad española, lo suficientemente madura como para seguir conviviendo en paz. Hay una manera de continuar avanzando en la construcción de un país próspero y libre, y es juntos y en armonía. Unamos nuestras diferencias y exiliemos de una vez todo residuo de codicia, egoísmo, y lucha de poderes en este país, que es único y diferente, y lo es de todos y para todos, con un nombre precioso, que no debería darnos, ni vergüenza, ni miedo. Tiene seis letras maravillosas y se llama España, con ” ñ”.