Una jornada de reflexión

Una jornada de reflexión

No recuerdo una jornada de reflexión tan importante desde que viví la transición democrática en plena edad de la inocencia. Cuarenta años más tarde, solo pienso en una sociedad española, lo suficientemente madura como para seguir conviviendo en paz. Hay una manera de continuar avanzando en la construcción de un país próspero y libre, y es juntos y en armonía. Unamos nuestras diferencias y exiliemos de una vez todo residuo de codicia, egoísmo, y lucha de poderes en este país, que es único y diferente, y lo es de todos y para todos, con un nombre precioso, que no debería darnos, ni vergüenza, ni miedo. Tiene seis letras maravillosas y se llama España, con ” ñ”.